Elegir cortapelos parece fácil hasta que ves cientos de modelos casi idénticos. La buena noticia: con cinco criterios te quedas con lo que importa y descartas el humo.
- Motor: lo que decide si tira del pelo o no
- Cuchillas: acero, titanio o cerámica
- Batería, cable y peines guía
- Precio: dónde está el punto dulce
- Preguntas frecuentes
Motor: lo que decide si tira del pelo o no
Un motor flojo se atasca con el pelo grueso y tira. Para pelo fino casi cualquier modelo sirve; para pelo grueso o rizado busca potencia holgada y revoluciones estables.
En un cortapelos profesional el motor rotativo o magnético suele aguantar sesiones largas; en uno doméstico basta con uno equilibrado.
Cuchillas: acero, titanio o cerámica
El acero inoxidable es el estándar, el titanio añade dureza al recubrimiento y la cerámica se calienta menos. Lo importante no es el material sino el afilado y que la cuchilla sea ajustable si quieres hacer degradados.
Batería, cable y peines guía
Un cortapelos inalámbrico es más cómodo, pero conviene que funcione también con cable. Cuenta los peines guía incluidos: con tres o cuatro tamaños cubres casi todo. Si buscas longitudes exactas, usa nuestra tabla de números de peine y milímetros.
Precio: dónde está el punto dulce
Por menos de 15 € encuentras recortadoras básicas; entre 15 y 40 € están la mayoría de los cortapelos recargables con buenos accesorios. Más caro no siempre es mejor, pero por debajo de cierto precio se nota en cuchillas y batería.
Preguntas frecuentes
¿Qué potencia necesita un cortapelos?
Más que vatios, importa el motor y la cuchilla. Para pelo grueso elige un modelo con motor potente y reseñas que mencionen que no se atasca.
¿Cada cuánto cambio las cuchillas?
Depende del uso y del mantenimiento. Si empieza a tirar del pelo aun limpio y aceitado, toca afilar o cambiar.



